Síntomas de la depresión

 

La depresión es un dolor que se expresa de manera psíquica y somática, por lo que su diagnóstico y tratamiento es fundamental y necesario para evitar complicaciones y salvaguardar al paciente.

Si bien son muchos los síntomas de la depresión que se pueden presentar, se debe tener en cuenta que mientras más síntomas tenga el paciente y más graves sean éstos, más difícil resultará su recuperación.

Para realizar el diagnóstico clínico se utilizan diversos baremos de valoraciones y clasificaciones de la depresión, entre los que se encuentran el DSM-IV (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) de la Asociación Americana de Psiquiatría.

Así como también la 10º edición de la CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades).

Y si bien existen diversos tipos de trastornos depresivos, como la distimia, la depresión mayor o clínica, el trastorno bipolar o la depresión posparto, entre otras, en líneas generales los siguientes son los síntomas típicos de la depresión:

  • Perdida de interés o ausencia de interés por actividades que antes se disfrutaban.
  • Ánimo depresivo constante, no habitual en la persona, mantenido durante todo el día.
  • Aumente de la fatiga, o pérdida de vitalidad.
  • Desesperanza y tristeza.
  • Sentimiento de culpabilidad ante determinadas situaciones.

Desde un punto de vista orgánico la persona que sufre depresión sentirá enlentecimiento de sus movimientos, dificultad para mantenerse concentrado, pérdida del apetito y trastornos del sueño.

Además, muchas veces pueden aparecer ideas suicidas, elaborando pensamientos de terminar con su vida, ante lo cual hay que prestar mucha atención y acompañar al paciente, evitando que esté solo.

Es importante en este punto saber si hay antecedentes familiares de suicidio.

¿Cómo se diagnóstica la depresión?

En líneas generales la depresión se diagnostica basándose en los siguientes parámetros:

  • Estados de ánimo depresivos por lo menos de dos semanas.
  • No debe haber utilizado sustancias psicoactivas, ni debe haber presencia de algún trastorno mental orgánico.
  • Desaparición o disminución del interés y la capacidad para disfrutar actividades que antes resultaban placenteras.
  • Falta de respuestas emocionales ante eventos que normalmente deberían desencadenar reacciones.
  • Trastornos del sueño, sobre todo la incapacidad para conciliarlo o mantenerlo durante más de dos horas consecutivas o despertarse antes de la hora prevista.
  • Mal humor que empeora durante el día.
  • Lentitud en las funciones motoras o agitación.
  • Disminución brusca del apetito.
  • Disminución del deseo sexual.
  • Disminución y pérdida de la autoestima y confianza en uno mismo.
  • Sentimientos de inferioridad.
  • Disminución de la capacidad para mantenerse concentrado.
  • Sentimientos de culpa excesivos.
  • Pensamientos de muerte o suicidio.

En todo momento es realmente importante que la familia juegue un papel activo en el apoyo a la persona que está padeciendo depresión.

Si la familia detecta que se están presentando algunos o todos los sintomas antes mencionados debe consultar de manera inmediata a un médico especialista.

La depresión si es tratada tiene altas probabilidades de ser controlada y revertida, sin embargo, si no se trata puedo volverse un verdadero problema para el paciente y su familia.

Por favor si crees que estás sufriendo depresión o algún ser querido cercano la está padeciendo consulta de inmediato con un médico.