Cuando el paro es la mayor preocupación de los españoles, está claro que hay un problema, aunque bueno ese dato no es exacto, no es el paro la primera de las cosas que les quita el sueño a los ciudadanos de España, es la corrupción de los políticos que dirigen este país, una preocupación cada vez más evidente dada la cantidad de personas encarceladas, imputadas o en el punto de mira de las autorizados por enriquecerse de manera ilegal y a costa de todos nosotros. Se confirma así el pesimismo que reina entre los españoles sobre el futuro de la política y de la economía del país.

El paro es la segunda cuestión que altera a los españoles, ya que todavía hoy, diez años después de que empezará la crisis muchos ciudadanos están en situación de desempleo, o fuera de nuestras fronteras, esta situación afecta a la inmensa mayoría del país, el descontento es latente ya que miles de jóvenes que abandonaron nuestro país no han podido volver aun a sus hogares.

Otros tantos han encontrado un trabajo que no está al nivel de preparación que tienen por lo que el descontento sigue ahí, algunos se han atrevido a emprender nuevas vidas dedicadas a la ganadería o la agricultura siendo así necesario abastecerse de todo lo necesario para poder ejercer esa función, por lo cual muchas personas han recurrido a desguacescasquero para poder arreglar tractores y maquinarias o comprarlas de no tenerlas para poder trabajar y vivir del campo, algo muy común en pueblos y localidades pequeñas.

La verdad es que es una buena alternativa a la desidia de estar parados, mano sobre mano y sin aportar nada, ni bueno ni malo.
Otro de los dolores de cabeza de los españoles es la sanidad, la falta fe facultativos y de especialistas y las largas y tediosas listas de espera ponen de los nervios a los españoles, es por esto que esta es la tercera preocupación de los vecinos, una sanidad insuficiente y pocas ayudas para solventar problemas médicos es una de las causas del descontento general, que no desciende en absoluto en verano, cuando se cierran alas de hospitales o salas de urgencias por falta de personal, una lacra que tenemos que evitar a toda costa, porque la salud, ese bien que es el único que nos pertenece del todo, no está en juego .

 

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